a propósito de EL INCORRECTO:
"... y es que el nuevo teatro no es unidireccional, exclusivamente dirigido en el eje que va desde el escenario a la sala. Rompe la cuarta pared -que el drama convirtió en un espejo en que la audiencia se contemplaba a sí misma- y se ofrece, abierto y despojado, a la percepción del espectador. La "representación" se produce en la mente, en el imaginario, de cada asistente y, evidentemente, no es la misma. Como los signos no están jerarquizados, cada uno hace su propia lectura. Y como se presentan a la vez y no están ligados entre sí, el observador tiene que elegir. Como ocurre en la vida, en el nuevo teatro ni todo se puede comprender ni, cuando se comprende, se entiende a la primera: la comprensión está "postpuesta". De modo que el espectador es un ente pasivo o testigo, un ser atormentado que se enfrenta a un dilema y tiene que escoger ("Il faut choisir", que decía Jean-Paul) sabiendo con certeza que, escoja lo que escoja siempre quedará algo- tal vez decisivo-por comprender. la función se convierte así en una verdadera dialéctica "skené-theatrón"..."
David Ladra, Dramaturgias postdramáticas; La puertas del drama. Asociación de Autores de Teatro. nº40.

